Finalmente, hace apenas días, en las postrimerías de 2011 y el comienzo de este 2012 las tropas yankis dejaron Irak.
Faluya, una de las ciudades cuyos habitantes opusieran mayor resistencia al invasor, y que se ganara por eso, de parte de la prensa occidental el mote de "grupos insurgentes", festejó también con más fervor la partida tan ansiada.
Acompaño, pues, este desenlace con algo que escribí en 2004, a poco del criminal arribo de las tropas de EE.UU., tras los bombardeos de "ablande" sobre Irak.
“Todo tiempo pasado...”
Refutando el imaginario popular que sentencia, sin mayores análisis, que “Todo tiempo pasado fue mejor”, la Sra. María Elena Walsh asegura en uno de sus temas musicales que “...quien no fue mujer ni trabajador piensa que el de ayer fue un tiempo mejor...”
Ante esta respetable dicotomía, uno opta por coincidir con el “Beto” Einstein en que todo es relativo.
Y digo, a modo de ejemplo que, en mi adolescencia, B.B. era el símbolo, más precisamente el Sex symbol, rutilante, inquietante y glamorosamente bello que ratoneaba nuestras permeables cabecitas, siempre listas a prendarse de aquellos íconos sexuales, que aún no se denominaban íconos, y que en mi cuadra catalogábamos con una amplia gama idiómatica que podríamos sintetizar más o menos de este modo: ¡maravillosas hembras! Y Brigitte Bardot era B.B.. Deseable B.B., formidable B.B., sueño idealizado de cualquier machito. B.B. que felinamente prodigaba sol a sus maravillosas protuberancias en una playita franchuta, que ella arrancó del anonimato y convirtió en una Sains Tropez de leyenda.
Arenas fantaseadas afiebradamente por millones de varones en el planeta, y entre ellos por el reducido y loco grupo que uno integraba y que nos flagelábamos en “La Flora” rosarina frotados con una absurda mezcla de alcohol yodado y coca cola que nos proporcionaría el bronceado preciso que B.B. pudiera desear.
Hoy, globalización mediante, B.B. es la síntesis patética y prepotente que conformaran el duo BUSH – BLAIR, quienes en el sacrosanto nombre de una democracia que habita y prospera sólo en sus desequilibradas mentes, arrasan con países, con culturas milenarias incluyendo a sus habitantes. Multitudes son convertidas en triturados despojos, a los que ni siquiera consideran restos de seres humanos sino meros “daños colaterales”.
Esta desigual e irracional conflagración que han desencadenado para desasosiego de la humanidad, representa hoy la expresión B.B.
B.B. le ha declarado la guerra a los miserables de la tierra que encierren en sus fronteras algún bien despojable.
En una clara actitud racista, catalogan de fundamentalismo y destruyen todo aquello que esté fuera del limitado alcance intelectual de sus intrincados cerebros.
Acarrean así desgracias a sus propios pueblos con su accionar criminal, que como es previsible, alguna réplica violenta puede tener. Y de hecho la tiene.
Estos dos enanos sádicos, dignos hijos de las naciones que, desde el fondo de sus respectivas historias vienen sojuzgando y flagelando a la humanidad, conforman una B.B. de pesadilla. Deplorable, omnipotente, letal.
La B.B. sesentista, globalizada en la forma de sus maravillosas redondeces, de rubia melena fulgurante, que generara tanto amor, y los mejores deseos, parece musitar desde aquella generosa y codiciada boca de su juventud que, en este caso puntual, “aquel tiempo pasado fue mejor”.
Manuel- Rosario, febrero de 2004
"Uno puede estar en una reunión social y permanecer en silencio. Muchos llegarían a pensar que uno es un perfecto idiota. También tiene uno la posibilidad de largarse a hablar y despejar todo tipo de dudas."
Groucho Marx
Groucho Marx
viernes, 6 de enero de 2012
jueves, 10 de noviembre de 2011
Todo hombre tiene su precio.
Napoleón Bonaparte lo dijo en un tono irónico,
peyorativo. Actualmente se acepta que esto es así
con total naturalidad.
Algunos, incluso, llegan a pedir que les apliquen
el IVA para venderse en regla. Bien. Legalmente.
La Pereza es la madre de todos los vicios.
De Pérez, en cambio, hombre apocado
y casi pusilánime se sospecha que ni siquiera
sea el padre.
Los últimos
serán los primeros...
en ser alcanzados por las crisis.
Yo y Cachilo, que también estaba loco
y también le gustaba pensar cosas raras.
Napoleón Bonaparte lo dijo en un tono irónico,
peyorativo. Actualmente se acepta que esto es así
con total naturalidad.
Algunos, incluso, llegan a pedir que les apliquen
el IVA para venderse en regla. Bien. Legalmente.
La Pereza es la madre de todos los vicios.
De Pérez, en cambio, hombre apocado
y casi pusilánime se sospecha que ni siquiera
sea el padre.
Los últimos
serán los primeros...
en ser alcanzados por las crisis.
Yo y Cachilo, que también estaba loco
y también le gustaba pensar cosas raras.
domingo, 24 de julio de 2011
A propósito del mono
El hombre desciende del mono.
Esto no lo digo yo, claro.
Lo dice Carlitos Darwin, que del asunto sabía un montón.
Tipo precursor, estudioso, culto. Una monada de persona Carlitos.
Lo que yo digo es que la mona desciende del hombre.
El caso concreto de Chita cada vez que se baja de Tarzán. Más puntualmente, esta mona, Chita desciende del hombro del hombre. Casi una redundancia lo de este animalito de dios.
Después está el caso del Monotributo que desciende de la precarización laboral, y que consiste en que un pobre tipo tribute mensuales mangos, que vaya a saber donde se los rebusca porque trabajo no tiene y algunas veces tampoco tiene para comer. Por lo que debe hacerse la del mono. De ahí lo de “Monotributo”.
Está también esto de Monografía, que no se refiere como más de uno supone, a un estudio exclusivo sobre el mono.
Controvertido el caso del monóculo, que me dicen que es un lente para un solo ojo, pero yo estoy seguro que hace referencia a los mandriles, que son esos monos rojos al dorso.
Finalmente podemos referirnos a la monotonía , término que invita a cortarla con el monotemático tema del mono.
Mon…perdón Manuel-
domingo, 20 de marzo de 2011
Los gatos negros
Los gatos negrosson una prolongación sinuosa de la noche.
Los gatos negros llegan
e instalan su presencia, acrobática
y lunática, al borde de tapiales,
en el filo de azoteas verticales
desde donde el mundo se ve como lo que es.
Los gatos negros se encolumnan
en la cornisa inmemorial del tiempo
y desde ese trazo suspendido en el espacio
semejan el funeral de la vida.
Sólo los gatos negros y nocturnos
están más allá,
arriba, pendiendo de los hilos
que manipula el titiritero
de su ancestro felino,
acechando y saltando su semental camino,
liberando luciérnagas amarillas por la frente,
desflecados de luna, lacios, indiferentes,
fecundando de bigotes
y de ojos circulares el planeta,
de colas verticales
que avanzan como periscopios
abriendo surcos por entre la espuma de la noche.
Los gatos negros conocen el Gran Código,
por eso ronronean fregando sus cabezas altivas
contra la tibieza de las chimeneas que dormitan,
por eso miran somnolientos
con esa beatitud de día feriado,
por eso huelen a pan recién cortado.
Los gatos negros se acurrucan,
después de su maullado amor,
sobre las tejas donde el viento los traza y simboliza.
Luego se duermen, plenos, despojados de toda inquietud,
memorando pasajes del Gran Código. Manuel-
domingo, 2 de enero de 2011
Angelito Negro
Repentinamente, la figura se desgajó del costado del edificio partiendo en dos el cielo de la madrugada marplatense. El cuerpo rebotó contra la vereda y, liberado ya de su pesada carga terrena, llegó hasta una nube baja.
"Anubizó" elásticamente. Se sacudió el smoking. Algo de polvo estelar retornó a la delgada bruma. El recién llegado se acomodó silenciosamente el bombín sobre la calva y completó el atuendo con un bigotazo postizo. Avanzó.
Una cámara lo seguía. Varias veces alargó la palma de la mano con la manifiesta intención de neutralizar el objetivo. Le molestaba que se lo registrara en el cielo, de que siempre había descreído. Observaba cauteloso. De pronto una estridente melodía jinglera lo sobresaltó. Delante suyo, bajo un imponente pórtico, se proyectaba un comercial de llaves Acytra prologando la imponente presencia de San Pedro, en vivo y en directo.
-¿De donde vienes? – interrogó el santo, desde la cumbre de su túnica.
-De Rosario- respondió el hombrecito. Pensó en agregar algo más, pero decidió que aquello era suficiente. Pronto comprobó que estaba en lo cierto.
-Rosario, ciudad de pescadores. Como yo. Pero también de artistas, oportunistas, tahúres, bebedores, coimeros, subversivos y de mujeres diseñadas por Satán. Malo, hijo, malo. ¿Qué hacías allí?
- Era acróbata en Newell’s. Solía hacerle cosquillas a los pilares cuando armábamos torres. Para verlos venirse en banda, ¿vio?. Además vendía entrada de “claque” en el Comedia. ¡ Había que hacer número en los espectáculos berretas!
El ex pescador metido a portero hizo un gesto de desaprobación. El hombrecito sintió la garganta reseca. El otro pareció adivinarlo.
-¿quieres agua?- ofreció.
-No, agua no. Tengo sed.
-Comprendo: eres un alcohólico.
-No, eso no… pero… bueno… digamos que me…, a veces, me tomaba todo. Esta noche, por ejemplo (sonrió deslumbrado, las pupilas destellantes), ¡con la Negra nos clavamos seis botellas de champagne!- dijo sacando pecho y llevándose las manos a la cintura.
-También tu vida afectiva es un vivo desp…desorden, por lo que veo.
-No crea. Al contrario, muy estable. Muchas relaciones estables tuve. Créame, hijos en todas. Separaciones prolijas. Les dejaba los departamentos, manutención para los pibes. Todo bien, ¿no?. Tranqui.
-¡Tranquí, de acá- dijo San Pedro, ya influenciado por el visitante. -¡Bien, Minga!- agregó. -¡Todo mal! ¡has sido una calamidad en tu estada terrenal y no tienes posibilidad alguna de permanecer aquí… a menos que me demuestres que mereces el cielo- concedió, de última, el bueno de Peter, recomponiendo su áurea ladeada por la calentura. –¡Algo positivo tendrás para exhibir, ¿no crees?!
-Bueno, usted sabe, quiero decir que debe… conocer…mi país… las cosas que pasan, lo que hay que bancar allí . Usted me entiende, ¿no?...
Bueno, yo… y le digo que agarré una época jodida ¿no?, en la que los líderes políticos, los dirigentes competían descaradamente con nosotros, los soyapas… y resulta que yo, igualmente pude… digo le di… algo de alegría a mi pueblo.
Arrastrando las sandalias, tintineando metálicamente al moverse, San Pedro, resignado, le franqueó la entrada.
El negro dio un nervioso pasito, le tomó el prominente abdomen, lo besó en la tersa y barbada mejilla y luego ingresó al cielo. Lo hizo con la certeza de que debería recurrir a todas sus dotes histriónicas para cambiar la pálida onda de aquel sitio.
San Pedro le leyó el pensamiento, tuvo deseos de oprimir el eyector y dispararlo al infierno sin escala y sin preaviso. Un grupo de querubines observaban cuchicheantes. Algunos de ellos, liberando un fluido prístino, impoluto, carente incluso de humo, se meaban de la risa.
San Pedro, que mantenía el control remoto apuntando a la espalda del inquieto y atrevido sujeto, alcanzo a recordar aquel humilde y desmesurado: “le di algo de alegría a mi pueblo”, y se contuvo. Soltó el pulsador, y ya totalmente influenciado de Olmedismo, se dijo: ¡no toca botón!.
Manuel-
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Extraña pareja recurrente
Como en todas las navidades cada año reaparece esta pareja dicotómica: Niño Dios o Papá Noel.
Yo me quedo con el niño. Con ese nacimiento
que se repite cada 365 días y que encierra una metáfora: cada uno de nosotros experimenta un renacer, y saca, por unos días, a relucir sus mejores virtudes. Aquellas que remiten a la infancia, cuando éramos más puros, más inocentes. Mejores.
Papá Noel es, de todos modos, un buen señor gordo que llega con su bolsa de regalos y se introduce por las chimeneas para depositarlos en cada hogar.
Esto explicaría por qué los moradores de muchas casas que carecen de chimeneas, o las tienen, pero angostitas y de zinc no reciben regalos, ya que el gordito no tiene cómo acceder.
Por otra parte debo confesar que la pilcha de Papá Noel, con ese color tan similar a la camiseta de Independiente me produce desconfianza. Sobre todo, considerando (porque juego a dos puntas), que en mi cartita manguera les pido, tanto al niño como a él que Racing vuelva a ser campeón.
Me temo que no me va a complacer nunca.
Para peor no tengo chimenea, y si la tuviera desembocaría en el departamento del 5o B, lo que me acarrearía graves problemas con el vecino habitante de esa unidad a la que llenaría constantemente de humo.
Aprovecho para decir algo más sobre la Navidad, si no les molesta.
Cada año, cuando esta se vislumbra comienzan los festejos.
Encuentros gastrónomicos, de alto poder manducatorio.
Grupos hay que se reúnen día por medio, o todos los días y se devoran el tiempo que aún falta para el festejo, propiamente dicho.
Así es que mujeres y hombres engordan por los excesos y se van acercando, solidarios, al nacimiento del niño, cada uno con una especie de embarazo personal. Finalmente la noche de la Navidad sudaremos la gota gordísima enguyendo exquisiteces, rebosantes de calorías, propias del invierno del hemisferio norte. Pagaremos sudorosos otro aspecto de la deuda externa, consistente en acatar las costumbres de nuestros ancestros inmigrantes y tributarémos también a nuestra vieja conocida, la penetración cultural que tenemos metida hasta el estómago...y hasta el resto de sus conexiones descendientes.
Tan perjudicados como nosotros resultarán los pollos, que en grandes cantidades irán a parar a hornos, parrillas y spiedos. Luego, en la tradicional Misa del Gallo le pediremos perdón a éste por devorarnos su descendencia.
Feliz navidad (pese a lo señalado), tengan las fieles masas rugientes que no me abandonan.
Los quiero mucho. ¡Salud! Manuel-
viernes, 10 de diciembre de 2010
"Tócala otra vez Sam"
Hay una primera vez en que el sexo llega a nosotros. Es la muy ansiada concreción del intuido y esperado amor. Luego vendrán la ruptura, la pérdida, el dolor, el duelo.
Pero es tanta la juventud y las ganas de vivir que un día el amor y el sexo reaparecen con su magia, y comenzamos a perder inocencia y a aceptar y valorar aquella frase que nos resultaba como cínica: “En la variedad está el gusto”.
Hoy, pisando la vejez, en ese período de la vida que la sabiduría popular ha dado en denominar “del lobo feroz”, porque andamos tras Caperucita pero terminamos junto a la abuelita, cobra vigencia una nueva y dramática frase:
“En la variedad está el susto”.
Manuel-
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